Revolución Caliente II

Cuando escribí este raje pensé que alcanzaría para un mes más, pero el editor hizo su habitual ¨magia¨ y parece que voy a tener que chambear extra. Pero bueno, qué le vamos a hacer, continuemos:

C) Blanco y Negro:

Anthy Himemiya: De oficio esclava y saco de boxeo en su tiempo libre. Es la bruja que se ganó el castigo de ser la Novia de la Rosa al salvar a su princess de una muerte segura, porque su trabajito lo tenía más flaco que Felpudini con tuberculosis; por la buena acción fue castigada con ser anticucho humano por el resto de su vida. Oculta detrás de una sonrisa muy condescendiente el sentimiento de furia que debe tener toda persona cuando le están rompiendo la cara y tiene que quedarse callado porque el agresor es más grande que él y además es el hijo del jefe de su viejo. Según las reglas, cualquiera que ganase el duelo se convertiría en su dueño, algo que ella acepta- se podría decir-con placer. Deja así con una actitud completamente pasiva que todo el colegio Othori le pase por encima si se le antoja (¡Soba, negra!). Nadie sabe lo que en realidad piensa o siente esta chica (en realidad, nadie sabe lo que en realidad piensa o siente esta chica, pero bien, eso ahora no tiene mucha importancia). Porta el arma de Dios en su pecho, por lo que debe haber un gran espacio; ahora, si lo puede sacar por otros lados es algo que ya no me compete. En el capítulo final, en un loable ejemplo de la fidelidad que todos deberían tener hacia su hombre (No no soy machista… Bueno un poquito), le dio por su lado sensible a Utena atravesándola con una espada que aún no sé de donde diablos la sacó. Ahora bien, que la revolucioneria no haya muerto aun habiendo quedada tendida en un charco de sangre luego de ser ensartada, y por el contrario tuvo fuerzas para levantarse, abrir la puerta y sostener a Anthy que estaba dentro, cuando también estaba afuera es simplemente¿? ¡¿Acaso la herida se cauteriza al entrar?! (-¿Por qué?…Anthy!—Lo siento Utena no eres original-).

Utena Tenjou: Cada cien años nace la elegida que salvara al mundo de los vampiros y del director snaider, y este siglo no fue la excepción. Es la supuesta nieta de Lady Oscar (aún no puedo creer que algunos se creyeran la roca que escribí en el *25 y, más aún, que Lady Rosca es del mil setecientos y tantos, así que Utena sería algo de su bis, bis, bis, y algo más, nieta, lo que lo convierte en una verdadera rocaza. Ya pues, chicos). Utena es toda una machona en reformación, que por sus nobles fue escogida para revolucionar el mundo (Uno donde los héteros no tendremos nada que hacer). Llevando el feminismo a niveles de lo extremo, viste un estilizado uniforme escolar de varón, con el resto de accesorios masculinos adaptados para la ocasión (suspensor con la cara de hello kitty, por ejemplo). Le gusta el básket y todo deporte que la obligue a sudar para poder ducharse en las regaderas con sus compañeros varones del colegio. Le siguió los pasos a Mina de Sailor Moon al querer con dos chicos a la vez. Vence a Saionji para salvar el honor de su amiga y se vincula así con los duelos y el consejo. No acepto de primer momento tener a la Novia de la rosa, primero porque creen en la libertad individual, los derechos del ser humano y todas las demás frases bonitas que quedan en el papel, y segundo porque eso de ¨novia sonaba un poco homosexual, y aparte, el IGV que tenía que pagar por la morena iba a ser mucha plata. Le concedió a Akio el privilegio de ensartarla primero con el engaño del cuento de las flores (¡Ya ves!). Es terca como una mula al querer enseñarle algo a la cabeza de aire de Anthy, quien sólo le sigue el juego y luego la agarra de tarada al hacerle creer que ya aprendió a hacer humana.

Los que sobran:

Kozue Kaoru: No posee las mismas habilidades de su hermano Miki en el piano, pero tiene otras muy buenas encima de él; si no me crees, pregúntale a Touga. Sabe sostener muy bien la nota larga.
Wakaba Shinohara: La princesa del país de la cebolla. Es la cusa de que Utena entrara de lleno en la historia al defender su honor cuando Saionji echó al tacho la carta de amor-previo usarla de pañuelo-que ésta con tanto cariño había escrito declarándole lo templada que estaba y jurándole- darle su amor y todo lo que viene después si aceptaba corresponderle. En una oportunidad logra alojarlo en su casa, mismo ilegal mexicano en Los ángeles presto a esconderse hasta en el wáter (jalando la palanca para escapar si fuera necesario) cada vez que lo podía encontrar en la migra. Cuando fue resuelto el malentendido de su situación, es decir, de que no quiso matar a Utena en serio sino de broma, la abandono descaradamente y pagó con un mísero broche por todos los días que comió gratis, durmió gratis y no la dejó dormir grat… Aunque creo que a ella le pago por el servicio. Se enfrentó a su amiga después de ir a uno de los seminarios Mikage.

Mitsuro Tsuwabuki: Demostrando que lo chato no quita lo valiente, quiso ser el hermano de Nanami ante la ausencia de Touga en cierto momento en la historia, pero terminó siendo su esclavo de medo tiempo al no poder derrotar a un canguro (que tenía rabia de seguro).

Keiko Sonoda: La judas de la serie. Se unió a las hordas de Nanami sólo para estar cerca de Touga. Al final le salió cara la traición, ya que Nanami la aballó como a las otras que se revelaron.

Kane Ohtori: Es la llave de Akio para el éxito. Akio Adoptó el apellido Ohtori al ser su promedio, además del puesto de director del colegio tras la ¨enfermedad¨ de su futuro suegro (una pierna rota, cadera dislocada, y una marca de llanta Good Year en la cara). Ganó el título de Santa Cachona en su facultad por tercer año consecutivo. Ser rubia natural (aún no confirmado) no le fue suficiente para que Akio le sea fiel ni con el pensamiento, ni con su hermana (la de él), ni con su vieja (la de ella).

Souji Mikage: Excelente alumno que se da el lujo de hacerle la tarea a los profesores y también castigarlos si se portan mal. Opera en los sótanos del ¨Centro Conmemorativos Nemuro¨. Supuestamente, ahí se dictan los seminarios Mikage, y los alumnos asisten para lograr superar algunos problemas de personalidad, como creerse intelectual por usar unos lentes, alucinarse Súper Saiya, etc. Al ser asesorados psicológicamente por alguien más chiflado que ellos, mismo reformatorio, entran mal y salen peor. Lo curioso es que todos salen con una misma intención: cortar en trocitos a Utena. Trata de encontrar la eternidad para regalársela a su amigazo Mamiya.

Mamiya Chida: Personaje cuya identidad aún causa controversias. Dicen que es Anthy antes de la operación y de la pasada de lejía a lo Michael Jackson. Es el encargado de cultivar las flores negras. Se las vende a buen precio al caballero de Piscis.

Los cien genios: Entidades que no resultaron tan geniales cuando vieron que se estaban quemando; al menos al menos supieron pedir auxilio en varios idiomas. Cachosamente, Nemuro dijo que era la fogata más inteligente que había visto.

A-ko, B-ko, C-ko: Kashira, kashira, me pregunto, me pregunto, por qué será, me pregunto, que les estoy dando más presencia a estas tres ¨ko¨ de la que ya tuvieron. Porque, si no se acuerdan, han tenido la más alta puntuación en apariciones, después de Utena y Anthy durante toda la serie, y todo para enredarnos más de lo que ya estábamos con sus comentarios sin sentido. Son actrices de teatro que, por la baja de presupuesto que propició el alquiler de los elefantes (y la cirugía de reconstrucción con adamantium al esqueleto de Nanami cuando uno la llegó a alcanzar) y consiguiente escasez de plata para vestuario, sólo les quedó aparecer como sombras (con vela para hacer luz porque le foco también salió caro). Al principio, los personajes no le hicieron caso, pero en el último arco les llegaron que estuvieran comentando de su vida y metiéndose donde no las llamaban, así que empezaron a mandarlas al diablo a cada rato.

El corvete rojo: El mecha más impresionantes y revolucionario que se ha hecho en anime alguno, por encima del Gunbuster y todos los modelos de Gundam. Esto no se debe sólo a características como su avanzado diseño aerodinámico futurista, que le permite correr a 640 kilómetros por hora sin sacarse la madre en un bache o curva, ni su fabulosa transmisión, que le permite al conductor dejar el volante a semejante velocidad y hacer mariconadas sobre el capó. ¡No! Lo es por el amplio espacio que ofrece el asiento trasero, suficiente para albergar a cuanto a chabón suba a su interior a… Lo siento, el asco no me deja escribir más.

La Arena de Duelos: Lugar sagrado en donde los rudos guerreros miden sus fuerzas para ser vencedores y merecer el honor de tener a la Novia de la Rosa. Simula el antiguo coliseo romano en donde sólo hace falta una manada de leones y un par de cristianos para entrar en confianza.

Y termina aquí la búsqueda de defectos y cosas graciosas que el Sr. Panda ha hecho de esta serie en particular. La verdad que si sumamos los fans de evangelion a los de Utena, descubriremos que últimamente mucha gente quiere ¨conocer de cerca¨ a nuestro amable Panda. Pero esto no es más que el principio, pues hay muchas más series de las que rajar, ya verán

Revolución Caliente

Battle Angel Pandita

NOTA: el presente artículo trata de reflejar la cuestionable personalidad de los personajes de la serie de Tv y sólo de la serie de Tv, pues tuve la desgracia de ver la película sin previa autorización escrita de mi psiquiatra, o sea, la entendí menos que la serie, por lo cual ni siquiera voy a intentar opinar algo al respecto.

Tres son multitud:

El príncipe: Fusión entre Dios y Akio. Reservado personaje que por las fachas nos inclina a asociarlo con el caballero de brillante armadura por el que moquea toda chica novelera y romanticona cuando, postrada en su cama, sueña con algún día caber en un traje de princesa y ser llevada por su príncipe a un mundo de fantasía. En este mundo alterno, sujetos como él -que allí a son abundantes- se dedican cada día a arriesgar la vida con gran valor y coraje, matando a los injustos, sirviendo de al­muerzo a los dragones y salvando hermosas doncellas en peli­gro por una buena suma, y, como buenos feudales, con derecho de pernada incluida (pernada: Dar el primer disparo antes que el novio, para los puros de corazón que no entendieron).

Pero lo curioso es que, en ese mundillo, su chamba -cuentan los trovadores- fue superabundante, ya que aparentemente las “damiselas” se pasaron la voz de lo bueno que estaba, así que no se esperaron: se raptaban ellas mismas, pedían el rescate y se llevaban solitas a la cueva. Con ello sumían al infeliz dragón de turno en una interminable agonía dentro de su propia mora­da. Como resultado de tal proceder, nuestro héroe cayó enfermo (las mujeres terminaron por secarlo) justo cuando todos los pue­blos de los alrededores se pusieron de acuerdo para reclamar su presencia, y no por que querían que siguiera en su labor de hé­roe, sino para que respondiera por la protuberancia en el bajo vientre que a sus “virginales” hijitas se les manifestara cinco meses después de que el infame las rescatara. Por esto Anthy, para asegurarse que a su amado no le hicieran la tortura china, lo narcotizó con una de esas drogas lo bastante poderosas para hacer a uno proferir el suicida “sí” en la iglesia.

Ya en este mundo, se acercó a Utena porque vio en ella cuali­­da­des innatas para fenómeno de circo, y quiso raptarla para venderla y hacerse rico. Pero luego vio que mejor le serviría para sus propósitos de salvarlo de él mismo, así que en vez de dejar­la jugar a “Quién soporta estar más tiempo en un ataúd, el muerto o yo”, le enseñó a la morena dentro de su cámara de torturas personal. Fue entonces buscado en todos los reinos por aprovechar­se, con el cuentazo del anillo, de pobres e ino­centes jovencitas enseñándoles su “Fin del mundo” (y también por meter al caballo en el asunto).

Dios: Kamisama para los amigos. Es la misteriosa fuerza que Akio desea con tanta pasión y por la cual ven­dería a su madre si ya no la hubiera empe­ñado para comprarse su corvette rojo. Se supone que el fin primor­dial de los duelos es obtener su poder, pero capaz ninguno sabe para qué diablos le vaya a servir. Vive en estado tieso, con el princi­pito valiente como su asistente de modas, empollando una bola que creo que repre­senta el mundo, dentro de un castillo que está de cabeza y dando vueltas encima. Cabe mencionar que la arena de duelos es como su campo de juegos, al que se llega a través de una escalera de caracol (parecida a una que he visto en algún lado, pero no me acuerdo dónde). Cla­ro que, como los del consejo no son misios, se pusieron ascen­sor para evitar la fatiga; la calabacita de Utena recién en los capítulos finales se dio cuenta de que estaba al costado de las escaleras. Al comienzo, participa en la serie sólo para tirarse un clavado sobre Utena (simulando el Salto del Tigre) cada vez que ésta necesita un empujoncito para vencer en la batalla (con vara cualquiera puede).

Cuando todos pensábamos que la batalla final sería épica y victoriosa, propia de una serie fuera de lo común, realizada por los Bii “Tengo treinta y no le hago caso a mi mamá” Papas; enca­­bezada por Kunihiko “Rebelde Viejo” Ikuhara, llena al igual de grandes efectos especiales vanguardistas a lo Spilverto y con estrellas invitadas como Goku, Kenshin o Aburatsubo de Mahou Tsukai Tai! (fue Touga quien le presentó a Takeo, son patazas), en donde Dios ayudaría a Utena a derrotar a Akio -montando como se ve en el opening junto con Anthy en su caballito de bata­lla-, a la amoral deidad en cuestión le llegó ver cómo mil y tantas dagas se incrustaban en el cuerpo de Anthy y que a Utena le dieran como hija ajena, mientras el susodicho tomaba su refresco de cincuenta céntimos con Akio. Por todo esto, yo no precisamente le rezaría antes de dormir.

Akio Ohtori: La parte malvada de Kamisama. Con la razón social de Fin del Mundo, era la entidad oculta que desde el pri­mer capítulo se dedicaba a enviar cartas al Seitokai en las que ordenaba la realización de los duelos para que le ahorren el trabajo de revolucionar al mundo, pues viendo que Fidel no pudo y al Ché se lo bajó la CIA, éste trataría de hacerlo a lo shoujo (además ya tiene quiénes paguen pato). Mujeriego empedernido, colecciona mujeres a montones, las pega en un álbum e inter­cam­bia con Touga las que le vienen repetidas. Mismo pituco, conduce panudamente su corvette rojo haciendo acrobacias que desafían por completo las leyes de gravedad, cinética, acelera­ción, velocidad y reacción y una que dice que es ilegal que un auto corra a 640 km/h en una zona escolar -excepto, claro, si Chibi-usa está cruzando la pista-. En plena carrera se suspende en el capó, mostrando su lampiño y bronceado pecho y arries­gán­dose a que le dé una bronconeumonía fulminante que lo mande a revolucionar al otro mundo más rápido que decir súper califragiluístico espialidoso, aunque decirlo suene enredoso. Algunas preguntas: ¿Cuántos kilómetros tiene esa pista?, ¿Cuán­to gasta en gasolina? ¿Puede dar curvas a esa veloci­dad? ¿La municipalidad de la zona es tan misia que no pone señales de tránsito ni policías? Y si por casualidad un perrito o un director de colegio accidentalmente se cruzan en su camino, ¿le daría el tiempo para frenar? Akio aprovecha su cargo de director del colegio Ohtori para llevar a las alumnas a un educa­tivo recorrido por sus instalaciones. Dicho recorrido termina en su mirador de la torre, en donde, con ayuda de su telescopio personal, les hace ver las estrellas. No le lleves flores si no es con alguien acompañándote, de lo contrario no me hago respon­sable. Acepta que tiene un serio problema de narcisismo, a tal punto que se ha enamorado de él mismo, pero es tan lindo que ni él se hace caso, qué triste (Usted… ¿Nos puede decir cómo hace?

Los chicos del pollito (el Seitokai):

Kyouichi Saionji: Primer Novio de la Rosa conocido y prime­ro en ser derrotado humillantemente por una Utena armada con una peligrosísima espada de bambú partida a la mitad, apolillada y de segunda mano. No soportó la idea de ser vencido por al­guien menos femenino que él, así que se sometió a un duro entrenamiento con sesión de manicura y tintado de cabello color verde alfalfa con su estilista el Capitán Planeta (recuerda, el ver­de es vida, aunque éste ya se pasó a la vida loca). Creyéndose listo, se enfrentó por segunda vez a Utena para ser derrotado de nuevo y con más roche todavía. Fiel creyente del amor serra­no (más te pego, más te quiero), no tiene reparos en demostrar­le su amor a Anthy con sonoros impactos en el rostro cada vez que se acuerda de que la ama. Llevaba, hasta antes de que Touga lo quemara, un diario con Anthy en el cual éste le dice cuánto la ama y todo lo que ha hecho durante el día, y ella le cuenta cuánto ama a Utena-sama y qué hizo Utena-sama todo el día (y qué querías, la morena no tiene personalidad). Es el mejor amigo de Touga, con quien desde la infancia ha practicado largas sesiones de kendo en el solitario bosque. No regresaba sino hasta tarde, con diferentes partes adoloridas, moretones por todo el cuerpo (por el entrenamiento), ambas espadas de kendo a medio usar y húmedos por la lluvia. Sin importar que sea vicepresidente del consejo, será tratado de inferior por Touga y Akio (ya que éstos son más bonitos y no les gusta de a tres).

Touga Kiryuu: El primer playboy feminista. Demostrará que no se es presidente sino para aprovecharse de cualquier situa­ción, usando el método cuasi-cientifico más antiguo, del cual el Australo Shonenpitekus se ha valido para ganarse los favores de una mujer desde tiempos inmemoriales. El palabreo, en otras palabras, pudo vencer a Utena, mientras ésta lo miraba con ojos de cordero degollado. Y al respecto, me refiero a frases muy sutiles pero de gran peso contextual, tales como (apunta sino sabes): ¡Hace mucho, un día como hoy, ella me rompió el cora­zón! ¡En realidad soy una persona muy sensible, tengo miedo de que hieras mis sentimientos!. ¡Aún estoy dolido, no sé si pue­da volver a confiar! ¡Mi perrito está con la pata inflamada, nece­sito alguien que me quiera! ¡Estoy ofendido, no puedo creer que pienses que te veo sólo como un pedazo de carne! O la clásica: ¡Eres la chica más bonita e inteligente que he conocido! (¡Más hipócritas!). Se cree que tiene contacto directo con el Fin del Mundo desde hace mucho tiempo (qué tan directo no sé, ya dije que no me compete, aunque eso de tomarse fotos sin polo encima de una cama, manosearse el pecho y andar juntos todo el día se me hace recontra sospechoso). Con un espíritu de morboso mirón de porquería, espiaba los duelos de Utena -de lejos para que no salpicara- con unos binoculares de ópera que le quitara a su mamá.

Nanami Kiryuu: Tan dulce como un bebé y tan peligrosa como un mono borracho con una navaja recién afilada. Esta altiva, egoísta y típica niña mimada fue incapaz de obtener a Touga. Para ella el único hombre que vale la pena es él, por ser el rey, el papá, el más más, el ya no ya, o sea, simplemente su príncipe. Cuando se enteró de que Touga no era su hermano de sangre se entusiasmó aún más, ya que ahora sí era socialmente posible agarrárselo sin remordimientos, aparte de que, si se le escapaba un maratonista a Touga, genéticamente el feto ya no saldría en superdeformed. Tuvo que recorrer casi todo el mundo buscando curry para curar un pequeño cambio de personalidad, y padeció unos ligeros percances en el camino, en especial con unos elefantes surfistas, y todo por tacaña, al no querer comprar­le a Garfield su repelente para elefantes. En un capítulo lució orgullosa un cencerro; de algunas chicas se dice están tan gordas que sólo le falta decir “muuu”, pero esto ya es el colmo. Y siguiendo el lema “Primero muerta antes que no estar a la moda”, usa tacones con zancos del #5 en los duelos, y por este caprichito se arriesga a que se la bajen de una estocada. Y encima puso un huevo; qué chica tan rara.

No, aquí no acaba. El próximo mes continuaré destru… digo rajan… comentando acerca de la vida y milagros de los “raros” personajes de esta peculiar serie.

Y tal como promete, los próximos meses el pernicioso, rajón y malinten­cionado Panda hará un raje pormenori­zado de esta serie, dedicándoles unas “amables líneas” a todos los personajes. Esperamos que al final deje algo en pie de Shoujo Kakumei Utena. Aparte, la dirección de la revista se disculpa por la realmente monstruosa galeria de este mes, la cual es bastante nociva para la salud.

Shoujo Kakumei Utena

Una bella jovencita con uniforme de muchacho, duelos y espadas, extraños castillos que flotan en el aire, una privilegiada escuela, un misterioso príncipe que promete amor eterno. Y rosas, muchas rosas, de todos los colores y sabores, tantos como la variedad de sentimientos que alberga cada uno de nosotros. Tal es el extraño universo en el cual Utena Tenjou deberá realizar, a su manera, su propia “revolución”.

Desde los Gatos Samurai, pasando por Tetsuan Atom y la corta serie de televisión (en donde sobresale la gran actuación de Ricky Martin) Urayasu, el género shoujo ha cambiado bastante. Allá por los años 40, cuando el mangaka (de profesión médico obstetra) Satoshi Urushihara, al plantear la radical idea de hacer un anime en donde una jovencita se enamora de un jovencito con cara de mermelada, no hubiera imaginado que hoy en día se llegaría a la gran variedad que el género tiene.

El origen de la obra anteriormente mencionada es toda una anécdota, ya que el mismo día se le ocurrió que fuera humillantemente choteado por una conocida suya, la cual (inteligentemente) sólo lo quería “como un amigo”, pues estaba templada de un luchador de sumo de 300 kilos, cuando él pesaba unos miserables 50. Esta situación bochornosa no lo ayudaría a superar su complejo de inferioridad, pero lo ayudó a enfocar sus esfuerzos en lo único importante que le quedaba de su patética vida: un trabajo que encontró como articulista (con seudónimo) de una revista de información de aquella época, de la cual no sobresalió más que como un nombre en los créditos de la primera página.

Hablando un poco de la serie, esta proviene del género Shoujo. Este shoujo, “Shoujo Kakumei Utena”, quiere decir traducido: “Utena, la joven agitadora”. Contrariamente a lo que dice una conocida revista de información del medio, no se divide en arcos de historia, sino en sagas (créanme, yo soy más inteligente). Esta serie, como es obvio, guarda relación con una más antigua del mismo género, para el cual sirve de continuación, al ser su protagonista principal una de las nietas de la conocida Oscar François de Jarjayes o “Lady Oscar”.

Historia
La historia gira alrededor de una chica común y corriente, a la que le gusta vestirse de mujer, llamada Utena Tenjou, la que en sus años de infancia sufre la irreparable pérdida de sus padres en un accidente. Lo paradójico es que esta desdicha le permite conocer a la persona más importante de su corta vida, quien la deja marcada emocionalmente para siempre. Tras esta simple presentación se inicia esta historia, que el espectador podría confundir con un shoujo simplón común y corriente, algo que se descartará en episodios posteriores. Efectivamente, una promesa de amor, chicos bonitos y ese estilo delicado haría pensar ello. Una característica saltante es la aparición de objetos en ciertos momentos de la historia que en un principio no concuerdan con el momento, como también la presentación de objetos claves que portarán los diferentes protagonistas.

Ahora bien, cuando de púber Utena pierde a sus padres, recibe el consuelo de este misterioso personaje, quien después de darle un beso (el cual creo que fue con todo y lengua) le entrega un anillo con una rosa repujada y le da la esperanza de que algún día se volverían a encontrar. Años después, ella ingresará al colegio Ohtori (de apariencia seudoaristocrática y algo afrancesada), el cual es manejado prácticamente por un grupo de estudiantes que forman el llamado Seitokai. Estos se batirán en combates brutales llenos de sangre y violencia sin sentido en donde, gracias a los más grandiosos mechas imaginados por el ser humano, apostarán, aparte de dinero, a una chica llamada “Angi” para poder revolucionar al mundo. Una razón personal, aunque no confirmada por mí mismo, es que ella puede conocer una fórmula matemática súper secreta, creada por su padre, la que como un virus informático es capaz de borrar la memoria de cualquier computadora del mundo, y al eliminar todos sus datos, cual bolsa de valores de New York, aprovechar el caos y así tener una oportunidad para… ¡tratar de conquistar al mundo! (narf).

Al ser humillada su mejor amiga por uno del Seitokai, Utena no dudará en pelear por el honor de Wakaba. Saionji, confundiéndola con un nuevo miembro del Seitokai, aceptará su reto por la novia. En un combate desigual, ella le ganará, sólo gracias a la espada de filo contrario que fuera de su abuela la que, por coincidencias de la vida, compró de un ambulante al frente del colegio. Al ganar, Saionji dejó de ser “la rosa” de la novia, titulo que le caía a pelo. Según las reglas del Seitokai, quien gane el duelo tendrá a la Novia de la Rosa (con todos sus accesorios), como de su “propiedad”.

Luego se irán conociendo a los demás personajes, que desde los más altivos a los más sumisos, esconderán cada uno una meta distinta de la de los demás. Huelga decir que, a lo largo y ancho de la serie, Utena tratará de responder las preguntas que más aquejan a una joven adolescente: “¿Quién soy?”, “¿Dónde estoy?”, “¿Habré contado bien los días?” y, por supuesto, “¿Cuánto me van a pagar por hacer esta serie?”.

Exagerado simbolismo
Tratar de explicar la trama en sí es sencillo, tanto que se podría decir que posee una iconografía similar a las series del más alto vuelo. Es indiscutible que Shoujo Kakumei Utena guarda semejanza con un anime muy parecido a él, el cual no posee las características fundamentales que lo definirían como una serie adelantada a su tiempo. Por ejemplo, la autora de Lady Oscar se basó en la Revolución Francesa de 1789 como escenario de su obra, tomando como personajes a individuos que en realidad existieron, como Enrique VIII o María Antonieta de las Nieves. En cambio, la de Utena, tratando de que la trama sea más fluida, se esmeró en llevar las relaciones de los personajes a un ámbito ultracultural y sulfuroso, y a la vez envolverlas con cada episodio en un aura de cada vez más desaliento y desilusión, para alterar de esta forma el final adelantado. Por obvias razones, se veía venir desde el instante en que uno nota la gran influencia histriónica del opening de la serie, el cual hace que uno quiera ir al baño antes de que la hamburguesa que comió en el almuerzo quiera salir en forma etérea del local antes que el espectador mismo.

Siguiendo con la explicación y ateniéndome por las observaciones hechas por el común espectador, el cual al ver y comparar el mismo con los demás sin lugar a dudas llegará a la conclusión de que al final la cosa no era como él esperaba, sino que es, en un sentido de la palabra, diferente, o sea provocará en él una interrelación de términos allegados a la coyuntura general de su apreciación, todo esto al notar que la trama contada hasta ahora no encaja con la versión que le explicaran con más detalles en la revista Sugoi #10, antes de empezar a leer este articulo de porquería.

En fin. Viendo la serie desde el punto de vista teológico, se podría decir que es una de las producciones más coherentes que se han hecho y con uno de los finales más alentadores hacia la gracia e introspección del ser humano, al resaltar los valores que cada día pierde la humanidad mientras avanza hacia un milenio distante, pero cercano, el cual le prepara nuevas metas y decisiones. Como seguir leyendo este artículo o buscar un baño donde poder vomitar todo lo leído con anterioridad.

Bueno, yo me despido. Espero que este artículo haya despejado todas sus dudas y comentarios acerca de este sensacional juego de OVAs. Ahora bien, yo me voy a cobrar un jugoso cheque por mi trabajo, el que hice con tanto esfuerzo.

Con la seguridad de que ustedes han sido bien instruidos en el mundo de Akira Toriyama y con la conciencia de que nada de lo escrito es plagio de ningún tipo, me retiro, no sin antes dejarles las direcciones de las cuales he sacado la información para que ustedes mismos se percaten, por si el folklore periodístico llegara a afirmar lo contrario:

www.ta*queinocentes.com
www.quevivoquesoi.com
www.pagina-vacia.com
www.quetal_com.cha./me~mando.sincom
www.tengo/unpata/en/TVmás.com

Y estas son sólo unas de las miles que he usado, así que chaufa.
(Investigación: Martín Javiérez, amigo del Panda).

Me parece que he leído esto antes… En fin, si el Oso Panda dice que lo escribió él solo, debemos creerle (yo no le creo). ¡Cómo cunde el mal ejemplo! (El editor)