Revolución Caliente

Battle Angel Pandita

NOTA: el presente artículo trata de reflejar la cuestionable personalidad de los personajes de la serie de Tv y sólo de la serie de Tv, pues tuve la desgracia de ver la película sin previa autorización escrita de mi psiquiatra, o sea, la entendí menos que la serie, por lo cual ni siquiera voy a intentar opinar algo al respecto.

Tres son multitud:

El príncipe: Fusión entre Dios y Akio. Reservado personaje que por las fachas nos inclina a asociarlo con el caballero de brillante armadura por el que moquea toda chica novelera y romanticona cuando, postrada en su cama, sueña con algún día caber en un traje de princesa y ser llevada por su príncipe a un mundo de fantasía. En este mundo alterno, sujetos como él -que allí a son abundantes- se dedican cada día a arriesgar la vida con gran valor y coraje, matando a los injustos, sirviendo de al­muerzo a los dragones y salvando hermosas doncellas en peli­gro por una buena suma, y, como buenos feudales, con derecho de pernada incluida (pernada: Dar el primer disparo antes que el novio, para los puros de corazón que no entendieron).

Pero lo curioso es que, en ese mundillo, su chamba -cuentan los trovadores- fue superabundante, ya que aparentemente las “damiselas” se pasaron la voz de lo bueno que estaba, así que no se esperaron: se raptaban ellas mismas, pedían el rescate y se llevaban solitas a la cueva. Con ello sumían al infeliz dragón de turno en una interminable agonía dentro de su propia mora­da. Como resultado de tal proceder, nuestro héroe cayó enfermo (las mujeres terminaron por secarlo) justo cuando todos los pue­blos de los alrededores se pusieron de acuerdo para reclamar su presencia, y no por que querían que siguiera en su labor de hé­roe, sino para que respondiera por la protuberancia en el bajo vientre que a sus “virginales” hijitas se les manifestara cinco meses después de que el infame las rescatara. Por esto Anthy, para asegurarse que a su amado no le hicieran la tortura china, lo narcotizó con una de esas drogas lo bastante poderosas para hacer a uno proferir el suicida “sí” en la iglesia.

Ya en este mundo, se acercó a Utena porque vio en ella cuali­­da­des innatas para fenómeno de circo, y quiso raptarla para venderla y hacerse rico. Pero luego vio que mejor le serviría para sus propósitos de salvarlo de él mismo, así que en vez de dejar­la jugar a “Quién soporta estar más tiempo en un ataúd, el muerto o yo”, le enseñó a la morena dentro de su cámara de torturas personal. Fue entonces buscado en todos los reinos por aprovechar­se, con el cuentazo del anillo, de pobres e ino­centes jovencitas enseñándoles su “Fin del mundo” (y también por meter al caballo en el asunto).

Dios: Kamisama para los amigos. Es la misteriosa fuerza que Akio desea con tanta pasión y por la cual ven­dería a su madre si ya no la hubiera empe­ñado para comprarse su corvette rojo. Se supone que el fin primor­dial de los duelos es obtener su poder, pero capaz ninguno sabe para qué diablos le vaya a servir. Vive en estado tieso, con el princi­pito valiente como su asistente de modas, empollando una bola que creo que repre­senta el mundo, dentro de un castillo que está de cabeza y dando vueltas encima. Cabe mencionar que la arena de duelos es como su campo de juegos, al que se llega a través de una escalera de caracol (parecida a una que he visto en algún lado, pero no me acuerdo dónde). Cla­ro que, como los del consejo no son misios, se pusieron ascen­sor para evitar la fatiga; la calabacita de Utena recién en los capítulos finales se dio cuenta de que estaba al costado de las escaleras. Al comienzo, participa en la serie sólo para tirarse un clavado sobre Utena (simulando el Salto del Tigre) cada vez que ésta necesita un empujoncito para vencer en la batalla (con vara cualquiera puede).

Cuando todos pensábamos que la batalla final sería épica y victoriosa, propia de una serie fuera de lo común, realizada por los Bii “Tengo treinta y no le hago caso a mi mamá” Papas; enca­­bezada por Kunihiko “Rebelde Viejo” Ikuhara, llena al igual de grandes efectos especiales vanguardistas a lo Spilverto y con estrellas invitadas como Goku, Kenshin o Aburatsubo de Mahou Tsukai Tai! (fue Touga quien le presentó a Takeo, son patazas), en donde Dios ayudaría a Utena a derrotar a Akio -montando como se ve en el opening junto con Anthy en su caballito de bata­lla-, a la amoral deidad en cuestión le llegó ver cómo mil y tantas dagas se incrustaban en el cuerpo de Anthy y que a Utena le dieran como hija ajena, mientras el susodicho tomaba su refresco de cincuenta céntimos con Akio. Por todo esto, yo no precisamente le rezaría antes de dormir.

Akio Ohtori: La parte malvada de Kamisama. Con la razón social de Fin del Mundo, era la entidad oculta que desde el pri­mer capítulo se dedicaba a enviar cartas al Seitokai en las que ordenaba la realización de los duelos para que le ahorren el trabajo de revolucionar al mundo, pues viendo que Fidel no pudo y al Ché se lo bajó la CIA, éste trataría de hacerlo a lo shoujo (además ya tiene quiénes paguen pato). Mujeriego empedernido, colecciona mujeres a montones, las pega en un álbum e inter­cam­bia con Touga las que le vienen repetidas. Mismo pituco, conduce panudamente su corvette rojo haciendo acrobacias que desafían por completo las leyes de gravedad, cinética, acelera­ción, velocidad y reacción y una que dice que es ilegal que un auto corra a 640 km/h en una zona escolar -excepto, claro, si Chibi-usa está cruzando la pista-. En plena carrera se suspende en el capó, mostrando su lampiño y bronceado pecho y arries­gán­dose a que le dé una bronconeumonía fulminante que lo mande a revolucionar al otro mundo más rápido que decir súper califragiluístico espialidoso, aunque decirlo suene enredoso. Algunas preguntas: ¿Cuántos kilómetros tiene esa pista?, ¿Cuán­to gasta en gasolina? ¿Puede dar curvas a esa veloci­dad? ¿La municipalidad de la zona es tan misia que no pone señales de tránsito ni policías? Y si por casualidad un perrito o un director de colegio accidentalmente se cruzan en su camino, ¿le daría el tiempo para frenar? Akio aprovecha su cargo de director del colegio Ohtori para llevar a las alumnas a un educa­tivo recorrido por sus instalaciones. Dicho recorrido termina en su mirador de la torre, en donde, con ayuda de su telescopio personal, les hace ver las estrellas. No le lleves flores si no es con alguien acompañándote, de lo contrario no me hago respon­sable. Acepta que tiene un serio problema de narcisismo, a tal punto que se ha enamorado de él mismo, pero es tan lindo que ni él se hace caso, qué triste (Usted… ¿Nos puede decir cómo hace?

Los chicos del pollito (el Seitokai):

Kyouichi Saionji: Primer Novio de la Rosa conocido y prime­ro en ser derrotado humillantemente por una Utena armada con una peligrosísima espada de bambú partida a la mitad, apolillada y de segunda mano. No soportó la idea de ser vencido por al­guien menos femenino que él, así que se sometió a un duro entrenamiento con sesión de manicura y tintado de cabello color verde alfalfa con su estilista el Capitán Planeta (recuerda, el ver­de es vida, aunque éste ya se pasó a la vida loca). Creyéndose listo, se enfrentó por segunda vez a Utena para ser derrotado de nuevo y con más roche todavía. Fiel creyente del amor serra­no (más te pego, más te quiero), no tiene reparos en demostrar­le su amor a Anthy con sonoros impactos en el rostro cada vez que se acuerda de que la ama. Llevaba, hasta antes de que Touga lo quemara, un diario con Anthy en el cual éste le dice cuánto la ama y todo lo que ha hecho durante el día, y ella le cuenta cuánto ama a Utena-sama y qué hizo Utena-sama todo el día (y qué querías, la morena no tiene personalidad). Es el mejor amigo de Touga, con quien desde la infancia ha practicado largas sesiones de kendo en el solitario bosque. No regresaba sino hasta tarde, con diferentes partes adoloridas, moretones por todo el cuerpo (por el entrenamiento), ambas espadas de kendo a medio usar y húmedos por la lluvia. Sin importar que sea vicepresidente del consejo, será tratado de inferior por Touga y Akio (ya que éstos son más bonitos y no les gusta de a tres).

Touga Kiryuu: El primer playboy feminista. Demostrará que no se es presidente sino para aprovecharse de cualquier situa­ción, usando el método cuasi-cientifico más antiguo, del cual el Australo Shonenpitekus se ha valido para ganarse los favores de una mujer desde tiempos inmemoriales. El palabreo, en otras palabras, pudo vencer a Utena, mientras ésta lo miraba con ojos de cordero degollado. Y al respecto, me refiero a frases muy sutiles pero de gran peso contextual, tales como (apunta sino sabes): ¡Hace mucho, un día como hoy, ella me rompió el cora­zón! ¡En realidad soy una persona muy sensible, tengo miedo de que hieras mis sentimientos!. ¡Aún estoy dolido, no sé si pue­da volver a confiar! ¡Mi perrito está con la pata inflamada, nece­sito alguien que me quiera! ¡Estoy ofendido, no puedo creer que pienses que te veo sólo como un pedazo de carne! O la clásica: ¡Eres la chica más bonita e inteligente que he conocido! (¡Más hipócritas!). Se cree que tiene contacto directo con el Fin del Mundo desde hace mucho tiempo (qué tan directo no sé, ya dije que no me compete, aunque eso de tomarse fotos sin polo encima de una cama, manosearse el pecho y andar juntos todo el día se me hace recontra sospechoso). Con un espíritu de morboso mirón de porquería, espiaba los duelos de Utena -de lejos para que no salpicara- con unos binoculares de ópera que le quitara a su mamá.

Nanami Kiryuu: Tan dulce como un bebé y tan peligrosa como un mono borracho con una navaja recién afilada. Esta altiva, egoísta y típica niña mimada fue incapaz de obtener a Touga. Para ella el único hombre que vale la pena es él, por ser el rey, el papá, el más más, el ya no ya, o sea, simplemente su príncipe. Cuando se enteró de que Touga no era su hermano de sangre se entusiasmó aún más, ya que ahora sí era socialmente posible agarrárselo sin remordimientos, aparte de que, si se le escapaba un maratonista a Touga, genéticamente el feto ya no saldría en superdeformed. Tuvo que recorrer casi todo el mundo buscando curry para curar un pequeño cambio de personalidad, y padeció unos ligeros percances en el camino, en especial con unos elefantes surfistas, y todo por tacaña, al no querer comprar­le a Garfield su repelente para elefantes. En un capítulo lució orgullosa un cencerro; de algunas chicas se dice están tan gordas que sólo le falta decir “muuu”, pero esto ya es el colmo. Y siguiendo el lema “Primero muerta antes que no estar a la moda”, usa tacones con zancos del #5 en los duelos, y por este caprichito se arriesga a que se la bajen de una estocada. Y encima puso un huevo; qué chica tan rara.

No, aquí no acaba. El próximo mes continuaré destru… digo rajan… comentando acerca de la vida y milagros de los “raros” personajes de esta peculiar serie.

Y tal como promete, los próximos meses el pernicioso, rajón y malinten­cionado Panda hará un raje pormenori­zado de esta serie, dedicándoles unas “amables líneas” a todos los personajes. Esperamos que al final deje algo en pie de Shoujo Kakumei Utena. Aparte, la dirección de la revista se disculpa por la realmente monstruosa galeria de este mes, la cual es bastante nociva para la salud.