Sólo para tus ojos (cualquiera de los siete)

Cuando era niño, recuerdo cómo las viejas del barrio nos asustaban con eso del fin del mundo cada vez que, por sentido artístico, rompíamos una ventana jugando pelota. Esta anécdota la recuerdo ahora, después de mucho tiempo, cada vez que escucho comentarios de que, según las profecías de Nosfregamus, la Kábala, la Tinka y demás, hay miles que están convencidos de que la humanidad no llega a fin de año. Los mismos hacen hasta lo imposible para borrar todas las cochinadas que han hecho para entrar al cielo. Obviamente, las teorías más “científicas” que el común de la gente llega a creer vienen del tipo de personas como el Huachano o las Mentes Gemelas. Pero lo que más me causó gracia fue cuando me enteré de que algunas personas recontra archi hinchas de Evangelion (de ésos que venden su alma para conseguirse “The Red Book”) esperaron -en vano, obviamente- la venida del Segundo Impacto el 14 de setiembre del año pasado. Ahora no saben cómo explicar el hueco que hicieron en el piso del jardín -porque vendieron los muebles de su casa- ni por qué desaparecieron las revistas de Play Boy del abuelo (junto con la señorita verano 79). Mala suerte para ellos. Cosas como ésas me animaron a rajar de esta serie. Eso sí, la zoología ha demostrado que si bien el Cataclismo Universal a la mayoría nos reducirá a nuestro mínimo elemento, sólo se salvarían las ratas, cucarachas y uno que otro articulista de ésos que hacen cosas tan originales como copiar el trabajo de otros.
Ahora que todo esto ya pasó, los que en todo el mundo y a mandíbula batiente afirmaban que faltaba poco para que el mundo se fuera al diablo y nos decían tontos por no estar en un refugio a 200 metros bajo tierra, han impuesto la moda de salir a la calle con una bolsa de papel en la cabeza. Y claro, como esto de reírse de los anteriores ya se acabó, no tienen otra cosa que hacer que atacar a nuestra pobre serie Ranma, diciendo que es una serie de dobles filos, que es satánica y demás tonterías. No quieren entender que “El que no sabe, mejor no opine”. Además, sólo quienes gustamos de la serie podemos rajar de ella.

Prólogo: Un día en que el señor Anno pensaba qué otra co­sa podría crear que lo siga catalogando como el niño ma­lo del anime, hizo un recuento de sus obras: “Con Otaku no video me reí del fanatismo de los que me dan de comer. Con Gun­buster me burlé de la gente obtusa que cree que velocidad luz es correr con un fósforo encendido. Ahora lo único que me falta es hacer mella en las creencias. ¡Sí!, gol­pearé los dogmas y pi­sotearé su cuestión lógica; para eso debo crear mi propia reli­gión, una en donde todos me adoren y cargen mi imagen en un Mikoshi por generacio­nes. ¡SÍ, JO, JO, JO, JO, JO, JO! ¡Qué malo soy!”.
Y así, conjuró a todos sus generales y esbirros del mal a o­bli­garlos a hacer un casting mental y recrear a los perso­na­jes que encajen en su proyecto, con el único requisito de que tuvie­ran paltas mentales con un familiar. Pasó así el tiem­po con uno que otro problema de dinero y errores de continuidad, pero ter­mi­nó 24 capítulos llenos de psicología pura. Y ya al finalizar los dos últimos episodios, el cerebro no le daba para más. Sin em­bargo, los fanáticos (perdón, Jorge, los aficionados) le exigieron extasiados aclarar las rocas pendientes, y el señor Anno se di­jo: “¡Éstos se la cre­ye­ron más que yo mismo, maldita sea! ¡Ten­gan una vida monstruos, ellos no existen, yo los inventé! ¡Miren, ella es la voz de Rei! ¡La voy a manosear para que vean que es de verdad! (¡Iaah, atrevido!). ¡Qué, ¿aún no me creen?! ¡Todos Uds. me llegan a mi apellido!”. Y así, a regañadientes y con cin­co venoclisis y veinte enfermeras al lado de su cama, tuvo las fuerzas para complacerlos dejándolos misios con “Death” y sico­seándolos con “Air” y “Magokoro wo kimi ni”, películas que finalizaron esta enigmática serie, aunque a algunos nos dejó más confundidos que al principio.
En mi conciencia queda que todo lo escrito es la verdad, aun­que algunos en su necedad no quieran admitirlo.

Importante: Esta información está clasificada como se­cre­ta; su uso indiscriminado será penalizado por la insti­tución a quien le competa. Por lo tanto, léalo sentado, de a poquitos y bien comido. Luego incinérelo, o úselo en el baño. Queda en su conciencia.

Rei Ayanami II: La primera chica. Kamikaze de expe­rien­cia y masoquista de profesión. Toda orden para ella es ley sin importar lo descabellada o estúpida que sea. Es más, es la pri­mera en levantar la mano para misiones sui­cidas, y si hay po­cas posibilidades de regresar con vida, me­jor aún. Se considera remplazable (como las muñecas inflables después del quinto uso; bueno eso me han dicho). Ejemplo claro de que le “llega” el mundo que le rodea (la popular teoría del “me da igual”) es el episodio en donde, por circunstancias del destino, termina de­ba­jo de nuestro an­ti­héroe, sin inmutarse en lo mas mínimo cuan­do éste le presionaba con su zurda el “membrillo derecho” (por no po­ner una palabra vulgar de ésas que te tachan a la primera de obSeno). ¿Por qué no conozco chicas así?. Hablar con ella es comparable sólo con entablar un exhaustivo monó­logo con tu psicóloco de cabecera o con un muro (que tal aho­rro de seiyuu). Luego se descubriría que las hacían en serie. Si Nerv llegaba alguna vez a necesitar presupuesto para la fabri­cación de Evangeliones, una de sus soluciones iba a ser recur­searse con la venta de éstas por telemerca­do bajo el marke­ting de: “La enamorada ideal”, la que no habla, no protesta y siempre responderá “Sí, cariño”, “Tú siempre tienes la razón”, “No, no me molesta que veas a otras chicas”, etc. (sin baterías incluidas). Todo niño grande debería tener una. Hobby: animar fiestas infantiles junto con despedidas de soltero.

-Rei I: Fue muerta por Naoko Akagi, a consecuencia de que le sobrepuso un adjetivo particular referido a la circuns­tancia de que ya estaba tía.

-Rei III: Ésta no era sumisa como la II y le importaba más su pellejo. Se rebeló ante Gendou justo cuando éste pensaba que ya la tenía ganada (todo por tener las manos frías). Era un modelo desarmable (disponible en su Librería Sugoi. Centro Comercial Arenales, tienda 5-22, etc., etc.).
-REI IV para adelante: Mientras los demás ganaban con es­fuerzo sus frejoles en la serie, éstas nadaban alegremen­te y sin preocupaciones en su Mar Rojo artificial, esperando a que la de guardia se muriera para que les pasaran sus tan divertidos re­cuer­dos. Uno de los secretos más guarda­dos de la serie fue el uso de sus restos, después de que Ritsuko las matara dentro del tanque, como relleno de hamburguesa en la cafetería de Nerv.

Asuka Langley: La segunda chica. Ya ven lo que pasa cuando se malogra el televisor. Esta recatada chica tiene lo me­jor de dos culturas: la nipona y la yankee (de­sa­yuno: café con leche, pan con sushi y una dona). De personalidad dominante y nada austera, esconde detrás de una cara de “Yo soy mejor que tú, lero, lero… Tú eres tercermundista”, un alter ego muy débil. Con un carácter que la hace firme candidata a desves­tir santos, no pierde oportunidad para recordarle al mundo que ella es perfec­ta y el resto una porquería. Cuando era niña vio como su vieja jugaba a la piñata, suceso que no la dejó bien del coco. La versión original del disco láser dice que es uni­versitaria y domina temas tan complejos como ha­cer que seque el esmalte de uñas sin usar la técnica de es­pantar moscas o que no se les corra el maquillaje cuan­do mo­quean en plena boda de su pariente más fea y demás co­sas que las mujeres toman como de vida o muer­te. Termi­na por órdenes de Seele en una escuela llena de retrasados mentales como Shinji y Rei. Fuentes extra­oficia­les de Gainax me confiaron que todo se debió al escándalo produ­cido por las relaciones extracurriculares que sostenía con sus profesores de universidad para poder pasar invicta los cursos (que eran como veinte, así que era harta cham­ba). Posee un físico que enloquecería al más recatado y del cual está orgullosa, por lo que no tiene pro­ble­ma en mostrar diferen­tes partes del mismo sin pudor ni vacilación alguna (insisto ¿por qué no conozco chicas así?). Dicen por allí que, como Nerv se negó a pagarle la colegiatura, contrabandeaba su cuerpo en la escuela (ven­dien­do sus fotos en ropa interior claro, qué pensa­ban). Hobby: coleccionar películas de Chuky el muñeco diabólico.

Shinji Ikari: tercera chica, digo, el tercer chico (discul­pen, costumbre de las dos anteriores). Éste es un ejemplo de algo muy claro: no porque el doctor te diga en la sala de partos que fue varón, tienes toda la seguridad de que lo es. Se trata más bien del hijo de una mujer fusionada con un Eva y un padre de ésos que más los recuerdas en el día de la “madre”. Abandona­do por él desde pequeño por ocupar­se de otras cosas más im­portantes, buscó una figura pater­na en su profesor de crianza y posteriormente en Kaworu (aunque ese punto se tocará más ade­lante). En el fondo quie­re acercarse a la gente para no estar solo como un pe­rro, pero a la vez las multitudes -o sea, alguien aparte de él- lo incomodan (?). Aun estando cerca de su padre, éste ordenó que Misato se convirtiera en tutora del bienamado (aunque más parecía que éste la cuidaba a ella). Para esto, Shinji pagaba el hospedaje de ser su cuasi esclavo, obligado por un democrático juego de regidas a lavar, cocinar, barrer y demás tareas domésticas (cosas que por haber jugado mucho a la cocinita de niño le fue fácil hacer). Dueño de una sorprenden­te sincronización, fue usado como cobayo por su viejo para pilo­tear un Eva que nadie sabía si iba a funcionar; es más, sin nin­gún tipo de entrenamiento y ni siquiera un miserable manual de instrucciones, de ésos que te dicen: “En caso de Berserk llame a nuestro centro de mantenimiento más cercano”. Uno que pasa de los veinte no tiene ni brevete y éste ya está piloteando un arma de destrucción masiva, no vale. Hobby: volar cometa sin viento.

¡Me quedé sin espacio!… Nos vemos el próximo mes (el siguiente también, porque ha escrito bastante el panda), con más de este raje hereje.

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