Los socios del Club (2)

Y aquí termina el recuento de socios de Club Sugoi. A partir del próximo mes, esta será la página de publicidad. Je, je, je… (el editor).

Los encuestafóbicos: son seres guturales que se hacen bolas por tan sólo entregar un simple papel con algunos miserables datos cuando han tenido 30 minutos para hacerlo en paz y tranquilos. Al final de la reunión, en la salida, se les pide dejarla y estos pasan de largo haciéndose los tercios, como si no la hubieran recibido o no hubieran visto a los patas que la recogen. Es casi imposible no ver a estos quebrándose la garganta al grito de “encuesta, encuesta, por favor su encuesta”. Son inmisericordes con los pobres muchachos, con esas abnegadas personas a las cuales no sólo se les debe dar la encuesta, sino también una propina por su ardua labor. Unos les dicen: “Ya entregué”, y se ríen todavía, confirmando que no lo han hecho (y que ni tenían pensado hacerlo), mientras los más avezados la vuelven bolitas de papel y las lanzan contra los susodichos para ver si aciertan, los muy malvados. O también la entregan doblada en tantas partes que cuesta mucho desdoblar, para que al final sólo sean un papel en blanco, con datos incoherentes o con dibujitos al reverso (¿tanto se aburren en la reunión?). Yo me pregunto: si se entregan las encuestas a la totalidad de los socios, pero sólo pocos la devuelven, ¿qué es lo que hacen con las encuestas no devueltas? Mmmm, ya me dio cosa. Lo que consuela es que el papel es muy duro para algunas cosas y muy delgado para otras (aparte que la tinta se corre). Y por favor, a esos que les gusta sacar a relucir su nivel de inteligencia al escribir tonterías como: “qué te importa”, “no tengo”, “fan art #500”, “proyecten Mi pequeño pony”, etc., desistan de su actitud. O inventen algo mejor. Ya aburren.

Los futbolistas: malvados entes deportivos que se dedican a machetear y golear a “portentosas” escuadras, conformadas por unos pobres e inocentes dibujantes, productores, editores, columnistas y demás. Sólo se aprovechan de su juventud y la gran fortaleza física que dios les dio y de que los “portentosos” no hacen más deporte que incli­nar el codo (¡salud!), acercar la silla a la mesa, presionar el botón del microondas, abrir la puerta, etc. Son los mismos que consideran tender la cama como deporte de alto riesgo. Se sabe que los deportistas se reúnen en grupos y les gusta sacar a pasear su copa de campeonato, pero no porque quieran dar a conocer su superioridad futbolística ni vanagloriarse con el aplastante triunfo obtenido, NO. Lo hacen simplemente porque la copa también se debe aburrir en casa. Así que, mayormente, si no la están llevando al club, la sacan a pasear al parque para que se reúna y juegue con otras copas de campeonato, que también se deben aburrir en casa. Ahora los futbolistas están en busca de auspiciadores para posteriores campeonatos, auspiciadores como Nintendo, Casa Matushita, Los hijos ilegítimos del Dalai Lama, etc.

Los que hacen lío: son gente con aires de shoot-fighters que buscan el pretexto más insignificante para armar la gorda. Que yo sepa, no porque alguien te esté dando un servicio se le tiene que exigir sumisión. Casos como: “Ya me he cambiado de grupo, ¿por qué tanto problema con el carnet?”, “- Pero, señorita, la foto del carnet es de un hombre“, “- Ah, es que así era yo antes de regresar de Marruecos”. Y si no son ellos, es gente ajena al club: “- Un ratito, entro y ya regreso, voy a dejar a mi hija”, “- Claro, vaya”. Total, hasta ahora estamos esperando que salga el infeliz (aunque este entra también en la clasificación de conchudo clínico). Otro: “- Que mi hijito está adentro y me lo tengo que llevar urgente a la fiesta de los Moncada Vivanco y Ferreira en la Molina Alta. Rápido, llámenlo”, “- Pero, señora, estamos en plena función, no podemos…”, “- Enciendan las luces, entonces. Hijito, hijiitoooo, aquí está tu mami”, “- Señora, no podemos encender la luz, entienda, espere un poco y tal vez….”, “- ¡Ah, no! Yo me voy a quejar a la más alta de las autoridades”. Y se quejó a la más alta de las autoridades, lo malo es que hasta ahora no baja de Cerro de Pasco.

Los que piden Karaoke: ya antes he hablado sobre este peligroso mal, el cual fue causado por un letal virus que provino del Japón y todo el rollo que me mandé la vez anterior. Si no leen el periódico mural, piña.
a) Los “Karaoke Nodo Jiman” Childrens: son una variante de la anterior. Sólo que estos ya no piden karaoke. Lo conforman aquellos que se quemaron al ver en este concurso una oportunidad de lanzarse como estrellas del pop, cuando en realidad la finalidad de este programa -que aparenta ser un concurso de canto- no es encontrar talentos y promocionarlos (como Trampolín a la Fama), sino apreciar las regiones que visitan, sus paisajes y tradiciones, y recolectar las raras especies del lugar para el National Geographic, ponerlos frente a un micrófono y dejarlos hacer el ridículo frente a millones y millones de compatriotas y el resto del mundo vía cable. Y por si no lo sabían, estuvieron en el Perú haciendo lo mismo, sólo que aquí fue más divertido, ya que convocaron a un grupo de autóctonos para que traten de articular el milenario idioma japonés (cuando tienen problemas para articular el que les impuso Pizarro). Así que quienes se hicieron ilusiones, tal como lo hizo una conocida mía que dijo a viva voz cuando la escogieron en la preselección: “Sí, esta es mi oportunidad, oportunidad para salir de ese miserable colegio y dejar este trabajo de medio tiempo lavando aviones. Ya nunca más tendré que coquetearle al profesor de matemáticas para que me haga pasar el examen. Al fin dejaré esa choza que llamo casa y a esos huanacos que llamo amigos. Van a descubrir mi ecualizada voz y me conocerán internacionalmente. Pronto haré dúo con Ricky Martin y estaré protagonizando estúpidas novelas, en donde la empleada siempre se enamora del hijo del dueño. Chúpense esa”. Piénsenlo dos veces.

Los Dragonboleros: ¿les gustan acaso “Los Panchos” o “La hora del bolero”? ¡CLARO QUE NO! Son sólo los amantes de Dragon Ball, Dragon Ball Z y todas sus sucursales. Son aquellos que se saben desde el primer lugar donde orinó Goku fuera de casa hasta qué calzoncillo usó Vejita cuando tuvo la buena idea de morirse (sí, esta ya salió). Para reconocer a un dragonbolero en la calle, en una reunión o en tu propio lugar de estudios, sólo empieza a silbar la tonadita de: “Vamos a buscar… las esferas del Dragón…”, y vas a ver cómo no uno, sino más de veinte, se animarán a seguirte por instinto natural en un coro de “Do” de pecho (pronto saldrá un test para que despejes tus dudas de si realmente eres un dragonbolero o sólo pura finta. Espéralo).

Los que esparcen rumores: son del tipo de los que les gusta meter la duda y la incertidumbre en el fanático. Son los que especulan, creen, alucinan y se regocijan al aumentarle trama a las series. Lo malo es que hay gente que les cree y a su vez también colaboran con su granito de arena en la desinformación. Si Pancho le contó algo a José, esto no será lo mismo que María le diga a Raquel, porque si Pancho vio una foto de Goku en Super Saiya 3, a Raquel el chisme llegará como que Gainax ha hecho un anime cuyo personaje principal es Gendou Ikari, quien luchará por el amor y la justicia al batirse en duelo por la Novia de la Rosa. Y que este no la tendrá tan fácil, pues se enterará de que su madre lo abandonó en el hogar de Pony para ir a buscar trabajo y la tendrá aún peor cuando le digan que si no encuentra las siete esferas del dragon en menos de un año, no podra subirse al Escaflowne y así correr las quinientas millas de Indianápolis en el Mach 5 y encontrar al príncipe que un día le dio un anillo y le dijo que nunca perdiera la nobleza de su corazón. Fin. Claro, y no conformes con ello, rumorean con una convicción tal que es dificil no creerles, que Gainax ha dicho que el primer beso de Arima y Yukino es el que provocó el Tercer Impacto, o que Shinji es primo de Arima, o que el colegio de Yukino era el antiguo colegio de Shinji, que Lain ya la están pasando en televisión en otros países y que Sugoi es malo porque no quiere proyectarlo. O que el Oso Panda es Waldo y demás. Estos buscan darle sentido a todo lo que ven e inventan lugares, personas y situaciones que nada tienen que ver con lo tratado, y al final ellos son los que menos creen en lo que dicen. La evolución final de este tipo de otaku llegará a un punto tal en que la fantasía los controlará y se confundirá la realidad con la ficción. Entonces dirán que se están pareciendo cada vez más a Kenshin.

Bueno, suficiente esto de analizar a los socios. Agradezco a todos los que se sintieron identificados con mis personajes, en especial a la socia del primer grupo que me inspiró a continuar con el mencionado artículo.

La razón principal es que ya deben haberse aburrido, porque el editor ya se aburrió y yo ya me aburrí. Hasta al guachimán creo que ya le caigo repetitivo. Así que el mes siguiente será un acercamiento, nada psicológico, a una serie llena de lapiceros, personajes ambiguos, patas que lanzan rosas y que quieren revolucionar al mundo. Bueno, ya se imaginarán de qué se trata…. Sí, es Evangelion… Claro, por supuesto.
Y como él mismo dice, ha llegado el momento de cambiar de tema. Por lo pronto, a la salida de tu reunión, cuando lo veas pidiendo encuestas, sonríele al Panda. O puede rajar de ti.

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